EVARISTO CARAZO Nació en Rivas, el 24 de Octubre de
1821, hijo de Lorenzo Carazo Alvarado Costarricense y la rivense Rosario Aranda
Muñoz,
Evaristo Carazo Aranda participo como
candidato por el partido conservador a la presidencia de Nicaragua, y se enfrentó
en los comicios electorales a Pedro Joaquín Chamorro, El Coronel Carazo era el
favorito del Presidente Adam Cárdenas, además de que fueron concuño y siendo
los dos rivenses, tenían ideas afines, además ambos estaban casados con dos
hermanas: Engracia Hurtado Bustos y
Asunción Hurtado (hijas de José María Hurtado de la Peña y Antonia Bustos de la
Cerda).
Las elecciones las gano el coronel Evaristo
Carazo contundentemente y tomo posesión de la Presidencia de la Republica de
acuerdo con el artículo 32 de la Constitución de 1858. el primero de marzo de
1887 en medio de grandes festejos y entusiasmo del pueblo que cifraba sus
esperanzas en el nuevo gobernante, militar de carrera donde se destacó y
alcanzó el grado de coronel en 1855, en la Guerra Nacional contra el
filibustero, mercenario William Walker.
Era el quinto presidente que tomaba posesión
en la fecha señalada por la constitución sin solución de continuidad. Primera
vez en la Historia Republicana de Nicaragua que ese acontecimiento sucedía y
constituye uno de los logros democráticos que a su favor tienen los 30 Años de
gobierno conservador.
Evaristo Carazo era un pequeño burgués
acomodado que se dedicaba al negocio de compra y venta de caballos y mulas que
exportaba a costa Rica. No pertenecía a la oligarquía financiera de oriente ni
a la casa gobernadora, aunque hacia negocios con ellos.
Desde 1882 sabia que tenía un padecimiento
cardiovascular. Había estado tratando de hacer un viaje a los Estados Unidos
con el fin de someterse a exámenes médicos y tratamiento.
Gratus halftermeyer se refiere al coronel
Carazo así:” El Coronel Evaristo Carazo subió a la presidencia en 1887. Fue
modelo de presidentes, en cuanto a pureza administrativa, el 28 de marzo de
1889 el Congreso lo ascendió a Gral. De División.
El panorama político y social que se
presentaba a la administración Carazo era Halagüeño. No había señales de
problemas políticos; el crédito interno y externo era bueno, las obras de
progreso continuaban cumpliéndose sin dificultad y se proyectaron e iniciaron
otras, Según testigos de la época, el país marchaba bien de acue3rdo con el
temperamento de Carazo: Calmo bondadoso, probo, poco instruido, pero sagaz y de
ideas liberales y progresistas.
A pesar de estos buenos augurios, el
gobierno de Carazo comenzó a ser obstaculizado por la fracción del partido
Conservador llamada genuinos, al ser intransigentes y hacer una oposición sistemática,
en lugar de acuerparlo por ser conservador y mantener las conquistas logradas por
ellos. A un así Carazo continuo su gobierno. Fundo el Banco de Nicaragua, el
que comenzó a funcionar a principios de 1889 y todas las operaciones bursátiles
eran publicada en ala gaceta. Ordeno la formación de una sociedad que se
encargaría de dotar de agua potable a la ciudad de Managua, perforando el
primer pozo frente al Lago Xolotlán en el sitio llamado Chila mate
En un informe presentado al congreso en
1887, el Presidente Carazo dio a conocer que la deuda externa, que se había
cancelado en su totalidad en el Gobierno de Zavala, nueva mente gravaba sobre
la economía del país por el préstamo contratado con el sindicato Ingles
Etheburga por L. 285,000(doscientas ochenta y cinco mil libras Esterlinas)
durante la administración del Dr. Cárdenas.
Como hemos dicho
anteriormente el Presidente Carazo No gozaba de buena salud el viaje que tenia
pensado hacer a los estados Unidos con el fin de someterse a exámenes
tratamiento adecuado. No lo realizo debido a los multi9ple obligaciones
políticas En el Diario de Enrique Guzmán hay una nota escrita el 21 de marzo de
1887 que dice lo siguiente: “Isidro, con quien converso largamente dice que don
Evaristo parece encontrarse enfermo y poco acostumbrado al género de vida que
impone el nuevo cargo. José Dolores Gámez se refiere a los sinsabores que
origina el alto cargo que desempeñaba: “los disgusto, las amarguras sin cuento,
que día a día, hora a hora, minuto a minuto tuvo que apurar aquel virtuoso
patriota”: En 1886 el Dr. Maliaño ( de Rivas), según datos de persona de todo
crédito, que tuvieron a la vista la historia clínica y el informe enviado al Dr.
Cárdenas y que sus familiares guardan en su archivo , decía que el Señor
Evaristo Carazo presentaba los siguientes síntomas: cansancio, cada vez que
hacia esfuerzos por pequeños que fueran, inflamación en los tobillos y pies ,
hígado crecido y doloroso.
Estos datos
enumerados por el Dr. Maliaño y enviado al Dr. Cárdenas mostraban al presidente
Carazo estaba en insuficiencia cardiaca congestiva e indicaba que el
padecimiento era grave y crónico.
Coincide con el
hecho que en el mes de febrero de 1889 mostro síntomas y signos de
empeoramiento, obligándolo a dejar sus funciones administrativas de la
presidencia, por lo que tuvo que recluirse en sus habitaciones con el fin de
estar en reposo completop0 y decidió viajar a la ciudad de Masaya, por el
ambiente tranquilo y mejor clima con el fin de recuperar la salud.
El 13 de Mayo hay
otra nota referente al estado de salud del Presidente Carazo en el diario de
Enrique Guzmán: “ Favio Carnevalini dice que Carazo sigue muy mal y que en
opinión de cuantos se le acercan es que morirá repentinamente antes de terminar
el periodo”. El reposo a que se sometió el Presidente dio buenos resultados, ya
que por los primeros días de mayo había mejorado bastante y se sintió con animo
despachar asuntos de la presidencia moderadamente. La mejoría persistió en
Junio y en los primeros días de3 Julio decidió regresar a Mangua para
incorporarse nuevamente al trabajo diario de la presidencia.
A fínales de Julio, aprovechando la mejoría
que había experimentado, el preside4nte decidió viajar a Granada con el
propósito de visitar a su cuñado. El 27 de Julio, acompañado de sus ayudantes
abordo el ferrocarril para dirigirse a Granada, poco antes de llegar a su
destino, en un lugar llamado Las Flores, el tren que transportaba al Sr. Carazo
sufrió un accidente al colisionar con una locomotora de otro tren que e se
encontraba en línea haciendo reparaciones, sin que se lamentara daño alguno en
las personas que ocupaban ambos convoyes. El presidente y su comitiva
resultaron completamente ilesos. Pero tuvo un carácter desagradable inesperado
especialmente para el Presidente que se impresiono profundamente por su
precario estado de salud, consecuencia del padecimiento cardiovascular que se
había agravado en los últimos meses. Inmediatamente mente después de llegar a
la estación, fue conducido en coche a la residencia de su cuñado. Existe una
referencia en el diario de Enrique Guzmán relacionado con el accident5e2Julio27
Viene Carazo a Granada. Al llegar a esta ciudad hubo un choque entre el tren
que lo traía y otro de construcción que se hallaba en línea. Felizmente no
resulto desgracia ninguna, pero el presidente debe haber llevado un gran susto.
“El 31 de Julio de madrugada sufrió un inesperado ataque al corazón que fue
empeorando con el trascurso del día hasta provocarle la muerte por paro
cardiaco el primero de Agosto a las dos de la tarde. A esa hora el pueblo de
Grabada supo de la muerte del presidente Carazo, cuando escucho doblar de las
campanas que tocaban a muerto.
Con la muerte de Carazo terminaron 30 años
de paz, hubo desde el punto de vista político alternabilidad en el poder. En lo
económico se comenzó a estructurar la hegemonía de la clase agro productora y
exportadora basada en el café.
Durante ese tiempo disfruto de calma y paz,
Nicaragua demostró al mundo que es posible alcanzar el poder por medio de la
consulta popular y no como era costumbre, a través de la lucha armada entre
hermanos.
Se efectuaron las horas fúnebres del
presidente Carazo con la asistencia de todo el pueblo. El discurso en su
homenaje lo dijo el periodista Pedro Ortiz. A continuación el féretro fue
puesto a bordo del Vapor victoria para trasladarlo a Rivas su ciudad natal
donde fue sepultado.
Carazo no sólo fue un militar, ya que en su
gobierno dio muestras de destacar la cultura, como es el hecho de que en 1888
llamó a un concurso para seleccionar el mejor trabajo escrito de la Historia de
Nicaragua, para que sirviera de texto oficial en las escuelas públicas. Entre
el jurado calificador estaba el educador don Miguel Ramírez Goyena. El premio
era de cuatrocientos pesos y el mejor trabajo fue para el historiador José
Dolores Gámez, mandándose a imprimir cinco mil ejemplares. uno de los departamentos
ubicado en la franja del Pacífico de Nicaragua lleva el nombre de Carazo, en
memoria de don Evaristo Carazo. El departamento fue creado en 1891, durante la
administración del gobierno de Roberto Sacasa.
PALABRAS DEL DISCURSO DE PEDRO ORTIZ
EN LOS FUNERALES DEL PRESIDENTE CARAZO.
Don EVARISTO
CARAZO, electo popularmente en los comicios de 1886. Tomó posesión de la
presidencia de la República el 1° de Marzo de 1887, y muere en la ciudad de
Granada de un infarto del corazón el día 1° de Agosto de 1889 sin completar su
período presidencial de cuatro años.
El último de
los presidentes conservadores del período de los 30 años en que el país fue
regido sabiamente por gobernantes apegados a la ley, en los que “la probidad
era en ellos virtud obscura, que a fuerza de característica, a nadie enaltecía”
(palabras del discurso de Pedro Ortiz en los funerales del presidente Carazo).
La nobleza
de su fisonomía, casi beatifica, era el reflejo de la bondad de su alma “en la
que el cielo puso infinita parte de sus complacencias”. Adscrito al partido
conservador, del que fue una de sus más fuertes columnas, no se apartó jamás de
sus filas, no obstante, las acerbas críticas de que fue objeto su
administración de parte de sus mismos correligionarios políticos.
Durante su
gobierno la libertad de imprenta alcanzó su máxima expresión; los caudales
públicos tuvieron en él su más celoso guardián, y la paz su más firme
sustentáculo.
Su hierática
sencillez de costumbres no sufrió alteración alguna con las alturas del poder
que ejerció con moderación y templanza.
Con él se
cierra un Capítulo glorioso de nuestra historia: de una serie de presidentes,
electos constitucionalmente, en alternabilidad ininterrumpida, que, al ocupar
la Primera Magistratura de la Nación, dieron honra y renombre a Nicaragua,
haciendo de ella la Suiza Centroamericana.
LA MUERTE DEL PRESIDENTE EVARISTO
CARAZO. *
- Por José Dolores Gámez –
Rivas, agosto 12 de 1889
Señor Director del Diario de
Centroamérica. Guatemal
Triste y dolorosamente principió para nosotros el actual mes de agosto.
Encontrábase
de paseo el Sr. Presidente Carazo, en la ciudad de Granada. el día 1° del corriente,
cuando de súbito se sintió acometido de la fatal dolencia del corazón, que
tanto le afligía.
El ataque
fue terrible y decisivo; la lucha corta. Aún no se había extinguido el eco del último
campanazo de las dos de la tarde de aquel nefasto día, cuando el ilustre
enfermo pagó su último tributo a la naturaleza.
Suele decirse que así como es la vida, tiene
que ser la muerte. El Sr. Carazo murió tranquilo. pudiera decirse que
sonriente. Aquella faz bondadosa, que jamás alteró la cólera, ni las malas
pasiones, no sufrió alteración alguna ni con la rigidez cadavérica. El sueño de
la eternidad sólo es terrible para los malvados; para el hombre bueno es reposo
y quietud. descanso y calina.
El presidente exhaló su último aliento en el
seno de una sociedad, en que existía el foco de su mayor oposición política;
pero justo es decirlo, al verlo desfallecido y expirante se acabaron las
rencillas y prevenciones de la víspera. y sus opositores más remarcados se
confundieron en aquella hora solemne con los amigos más íntimos, para postrarse
todos juntos. Respetuosos y consternados. ante el lecho funerario del primer
Magistrado de la República.
Los disgustos, las amarguras sin cuento, que
día a día, hora por hora y minuto por minuto. tuvo que apurar constantemente
aquel virtuoso patriota, laceraron su corazón. enfermo ya por la hipertrofia. y
fueron para su existencia algo así corno el traidor petardo para la confiada
barca que se mece en tranquilas aguas. La muerte le hirió cuando el estado de
su salud parecía mejor. cuando todo peligro mortal se creía alejado por muchos
años.
El ronco
estampido del cañón anunció la fatal nueva a los nicaragüenses, llevando el
dolor, la consternación y la inquietud de un extremo a otro de la República.
Moría
el Presidente Carazo en hora inesperada, cuando no había fuerza pública bastante
para sofocar un súbito trastorno y cuando el país, agitado y revuelto,
preparándose estaba para ruda lucha electoral: moría, repito. en momentos bien
difíciles para una sociedad incipiente como la nuestra, compuesta de hombres en
cuyas venas no corre sino que hierve la sangre.
La
nación se hallaba acéfala repentinamente y Con lucido armamento distribuido en
tres distintas poblaciones, en que mandaban jefes militares de opiniones
encontradas. La lucha habría sido inevitable en cualquier otro país que no
fuera Nicaragua.
Después de honrar la simpática memoria del
Presidente Carazo, los nicaragüenses todos, sin excepción alguna, dirigieron
sus ojos, no a los cuarteles, ni a los jefes que los comandaban, sino a la
Constitución del país, la Arbitra suprema en aquella hora solemne.
El Ministro de Gobernación abrió el Código
fundamental, y puesta la mano sobre el artículo 53, declaró' que asumía
interinamente el Poder Ejecutivo nacional y que se constituía garante del orden
público, mientras se designaba conforme a la ley al sucesor del Sr. Carazo.
El Ministro de Gobernación, que es el Licdo.
Dn. David Osorno, tiene también a su cargo la Cartera de Guerra, y quedó de
hecho constituido en Comandante General de las Armas. Pudo en aquellos momentos
declarar la República en estado de sitio por varios meses y constituirse en
dictador militar, si los hijos de la tierra de los lagos fueran capaces de
tolerar ese crimen y un ministro nicaragüense de pensar en semejante atentado.
Osorno ordenó el servicio de campana en
todos los cuarteles. y tornadas las precauciones del caso, para alejar hasta la
más remota eventualidad de trastorno, convocó para el salón de recepciones de
la Casa de Gobierno a todos los funcionarios públicos, corporaciones y vecinos
más notables de la capital. para que presenciaran la apertura del pleigo
secreto. marcado con el número 1o.
A la hora señalada, el local de la cita
estaba literalmente atestado de concurrentes. El Documento facilitado por el
investigador José Ramírez Morales, de su archivo personal. ministro abrió una
pequeña caja de madera. cerrada con llave, y sacó el pleigo, pasándolo a manos
de los secretarios del Congreso. Ahí presentes. y de las personas más
inmediatas. para que diesen público testimonio de que se hallaba intacto.
Reconocida la autenticidad' del pleigo y hecha
la declaración unánime de que estaba sin abrir. el Ministro rasgó la cubierta,
desdobló el pleigo y leyó con voz conmovida el nombre del Dr. Dn. Roberto
Sacasa. Un grito unánime. espontáneo, sonoro y entusiasta saludó entonces la
elevación de aquel hombre popular y prestigioso a la silla presidencial.
El Dr. Dn. Roberto Sacasa es uno de los
nicaragüenses más simpáticos. más inteligentesy más ilustrados del país. Desde
muy tierno fue enviado a Europa. y en París, en ese luminoso cerebro del mundo
culto. coronó con brillo y lucimiento su carrera profesional de médico.
Es el Dr. Sacasa un personaje de hermosa
presencia, de modales suaves y distinguidos. De correcta y fácil expresión. de
modestia y honradez sumas y tan simpático para todos, que no cuenta con un solo
enemigo. Es. para los nicaragüenses de la hora presente. algo así como el ramo
de olivo, que anunció a Noé el día de bonanza: corno el iris hermoso, que
ilumina de pronto un horizonte nublado, para indicar que la tempestad se aleja.
Una casualidad, verdaderamente providencial.
hizo que de cinco hombres insaculados, saliera precisamente el único contra
quien no había odios, ni prevenciones de ninguna clase. La misma casualidad
devolvió a León. la ciudad maldita por el conservatismo refractario, el poder
que desde hace muchos años perdió y que nunca habría recobrado de otra suerte.
Notificado el Dr. Sacasa del alto honor que acababa de depararle el destino,
contestó que se presentaría a tomar posesión en la capital, hasta el 5 del mes
corriente.
Continuó, pues. gobernado el país por el
Ministro Osorno. que a continuación decretó que se hicieran por cuenta del
Estado los funerales del finado presidente. Muchos de los lectores del Diario
de Centroamérica ignorarán quizá. cuál es la historia del pliego secreto de los
insaculados. Paso a referirla.
Nuestra constitución política. escrita en un
día de tregua. cuando estaban humeantes los escombros de nuestras incendiadas
ciudades y fresca aún la sangre derramada en los terribles campos de batalla de
los anos de 1854. 1855 y 1856. tomó todas las precauciones imaginables para
poner a salvo de la rapacidad militar el bastón presidencial. Entre esas
medidas figuran la de los pleigos insaculados, para .reponer al presidente en
casos de falta repentina.
Antes de disolverse el Congreso Legislativo,
en sus reuniones ordinarias, elige por votación directa a cinco senadores,
cuyos nombres inscribe en cinco distintos pliegos, cerrados y sellados en otras
tantas cubiertas blancas, exactamente iguales. En la Secretaría existe una urna
de bronce, en la cual se depositan los pliegos cerrados, agitándolos
fuertemente para que se revuelvan: llámese después a un vino de pocos años y
éste saca un pleigo al acaso, al que se marca con el número 1.0. cubriéndolo
todo de firmas y seguridades: se procede lo mismo con los números 2.o y 3.o.; y
luego. tapada la urna. son reducidos a cenizas los dos pliegos restantes. hasta
perder todo indicio de su contenido.
Los pliegos insaculados se custodian por el
Ministro de Gobernación hasta el periodo de las nuevas sesiones del Congreso.
en que los devuelve intactos al soberano, para que éste los rompa y repita la
insaculación al disolverse. Con las mismas formalidades.
El artículo 52 de la Constitución dice:
"En falta repentina, acaecida en receso del Poder Legislativo, se ocurrirá
a los pleigos de que habla la fracción 4.a del artículo 41. y ejercerá el Poder
el Senador cuyo nombre se contenga en el número lo. ó el del 2.o ó 3.o si por
ausencia de la república o impedimento físico no pudiere ejercerlo el anterior
en orden. Las funciones de estos están limitadas al tiempo del impedimento del
primero o del segundo".
Los Senadores, inscritos en los últimos
pleigos. fueron los señores doctores don Roberto Sacasa y don Adán Cárdenas,
General don Fernando Guzmán, don Rosendo López y don José Dolores Rodríguez. La
suerte, como acabamos de verlos. escogió al primero.
A las 4 de la tarde del día 2 del corriente,
principiaron en Granada los funerales del señor presidente Carazo. El lujoso
féretro fue sacado del coche fúnebre y llevado en hombros por las principales
calles de la ciudad. Los batallones con banderas enlutadas, armas a la funerala
y cajas destempladas hacían los honores de ordenanza al Supremo. Jefe Militar.
mientras los cañones de la plaza atronaban el espacio en señal de duelo.
La procesión avanzó solemnemente hasta las
playas del Gran Lago. en cuyo muelle estaba atracado el vapor Victoria. vestido
de luto. Con sus fuegos encendidos, silbando lúgubremente y haciendo los
honores con su cañón de proa. Momentos después el sagrado depósito de los
restos del Sr. Carazo, colocados en la tilla del mismo vapor, en una
improvisada capilla funeraria.
A las once de la noche comenzó el Victoria a
surcar las agitadas olas del lago, y al amanecer atracaba en el muelle de San
Jorge. a dos millas de esta ciudad, donde debía ser inhumado el cadáver.
Todo el Departamento Meridional parecía
haberse dado cita para aquella hora y en aquel punto. El Victoria. con sus
banderas enlutadas y a media asta, silbaba ronca y continuamente, y su cañón
disparando de momento a momento, correspondía los tristes saludos de la
artillería de tierra.
Llegó por fin el instante solemne. El
féretro. fue sacado en brazos, la banda de los Supremos Poderes, tocaba
tristemente, el batallón meridional hacía los honores militares y la
concurrencia con la cabeza descubierta e inclinada, mostraba tal tristeza en
los
semblantes,
que llenaba de opresión el pecho.
Volvía Carazo a Rivas. su tierra predilecta
y en que tanto se le quiso; ¡pero volvía cómo! ...Convertido en una masa de
materia inerte, a dormir su último sueño en el cementerio rivense, en una
pintoresca colina de donde se divisa el lago y también el mar Pacífico, que
tanto trabajó por ver unidos.
El pueblo rechazó el carro fúnebre y
tornando el féretro en hombros desfiló silencioso con dirección a Rivas.
Momentos después la recta y ancha carretera del Gran Lago se cubría literalmente
de cabezas humanas. Aquella multitud inmensa y compacta avanzaba lentamente
mustia y silenciosa al compás de las destempladas cajas militares, que marcaban
el paso. La artillería de Rivas resonaba también lúgubremente en aquella hora.
A las once de la mañana del día tres. el
difunto señor presidente descansaba por última vez en un enlutado salón de la
que fue su morada. cuando era simple vecino de esta ciudad. A las cinco de la
misma tarde se llevó el cadáver al cementerio. Las solemnidades de este acto
fueron dignas de las anteriores.
Comisionados de distintas corporaciones
tomaron la palabra en los momentos de la inhumación y fueron fieles intérpretes
del sentimiento público. Uno de los oradores dijo: "[lo soñado para don
Evaristo Carazo, la hora terrible de la verdad. El odio de sus enemigos se
alzaría desde hoy rugiente y amenazador. corno el de las tempestades, para
azotar su tumba y no permitir ni momento de reposo a su memoria, si ese odio
existiera. pero no existe, ni puede existir jamás. porque si cometió errores,
si faltas tuvo. no costó a sus conciudadanos —oidlo bien— ni una gota de
sangre. ni una lágrima ni la estafa de un solo centavo.
Administraciones como esa, que no cuestan
amarguras a los pueblos, que no pesan sobre nadie, ¡llegará un día en que las
echemos de menos y en que sean para nosotros un bello ideal difícil de
alcanzarse”! Tan luego se supo en León que el doctor Sacasa
Era el presidente de la república, la
histórica ciudad pareció despertar de su largo sueño. Y sacudiendo altiva su
melena, se levantó grande, soberbia y compacta con los recuerdos del pasado y
las esperanzas del porvenir. Salía del Calvario y entreveía su Tabor. Todos los
leoneses – corrieron, lloraron de entusiasmo, a casa del nuevo presidente. y en
su sala de recibo se dieron un abrazo. Clérigos y masones, conservadores y
liberales, radicales y ultramodernos se unieron en un solo pensamiento, ser
grandes y fuertes por la unión: desde aquel momento fueron leoneses, pero
leoneses estimulados deseosos de trabajar por el engrandecimiento y la
felicidad de la patria.
Los caudillos de los distintos círculos
políticos de Occidente, se encargaron de acompañar constantemente al doctor
Sacasa hasta el día 5. La ovación al nuevo presidente fue constante y de todos
los puntos de la república; su casa se convirtió en romería; y hubo noche en
que hasta la una de la madrugada, tuviera el doctor Sacasa que retirarse a
dormir atendiendo a sus visitas.
El Partido Conservador de Oriente, mandó
Varias comisiones, de las cuales fue portavoz el señor Anselmo Hilario Rivas.
Parece que este caballero externó en su discurso el pensamiento de que. siendo
el doctor Sacasa hijo de conservadores, amamantado por conservadores y enrolado
en las filas de éstos, tenía obligación de ser consecuente con tales
antecedentes. Rícese que el doctor Sacasa estuvo pronto a contestar que,
debiendo su elevación a la Providencia, no le debía nada a ningún círculo
político, que mandaría con todos y sería su único norte el bien del país.
Llegó por fin el día de la partida.
Veinticinco mil personas acompañaron al señor presidente a la estación de León.
Se llenaron, apiñándose la gente, tres vagones del ferrocarril, quedándose la
mayor parte de la concurrencia por falta de cabida.
En Managua esperaban nuevas ovaciones al
doctor Sacasa. En medio de todas ellas y entre el regocijo general. prestó
solamente el juramento constitucional el día 5 y leyó en ese acto el manifiesto
que supongo reproducirá el Diario de Centro América; manifiesto breve y
lacónico, que termina con estas dignas palabras:
"La opinión pública es la que debe
guiar a un gobernante: así es que recibiré con placer las observaciones que se
me hagan; y el día que me convenza que vosotros no estáis satisfechos de mi
conducta, entregaré con verdadero regocijo el poder que ahora constitucionalmente
recibo, en manos de quien pueda dirigir con acierto los destinos de la
Patria".
Dícese ya que los genuinos de Granada están
descontentos del giro que toman las cosas, que han visto con desagrado las
pretensiones leonesas y que se tocan los resortes lugareños para que
reproduzcamos a los güelfos y gibelinos de Italia. Dícese también que está para
caer el Ministerio y todos los principales empleados. Estos decires pudieran
ser ciertos. pero de ninguna manera temibles. Nicaragua no puede retrogradar.
La cuestión de nacionalidad centroamericana
está a la orden del día. El presidente Sacasa ofrece sostenerla en su
manifiesto inaugural, y un periódico de Granada refiere que el ministro
americano ha hablado de ella en palacio.
Ojalá que el esfuerzo del patriotismo noS
devuelva la patria que perdimos en la oscura noche de nuestras miserias y
tristes rivalidades.
En el centro casi de las ricas plantaciones
bananeras de la costa norte de esta república, se trazó hace dos años la bonita
y floreciente ciudad de Siquia, situada propiamente en la confluencia de los
grandes ríos Rama y Siquia que riegan y fertilizan aquellas tierras.
La ciudad había decaído un tanto con la
baja del banano y con el monopolio de los vapores fruteros, tomados por ricos empresarios;
pero en estos últimos días se había salvado el conveniente del monopolio, y la
población de Siquia se levantaba de sus cenizas, como el ave fabulosa, más
pujante y activa.
Cuando los moradores estaban más halagados
por justas esperanzas, una lluvia continuada y abundante oscureció el sol y
recreación los ríos.
La corriente invadió el recinto de la
ciudad y fue creciendo, creciendo y siempre creciendo, en unas partes lentas y
tranquilamente, en otras de golpe y formando gigantescos remansos hasta
alcanzar la fabulosa altura de 22 yardas.
Una parte considerable de la población tuvo
tiempo de huir a una colina inmediata y salvar así sus vidas. Desde aquel asilo
veían pasar los infelices náufragos sus casas, sus muebles, sus animales domésticos
y hasta los árboles de sus cultivos arrastrados por la turbia corriente. ¡Todo
acabó!....
La catástrofe de Jonhstown se reprodujo en
miniatura en las desiertas playas de la costanorte. El dolor, la desesperación
de aquellos infelices lo describió con mano maestra BolEtPeraza en una de sus
últimas y elocuentes revistas.
Cesó la lluvia, bajaron las aguas a su
antiguo nivel y donde estaba la ciudad de Siquia apareció un pantano, sembrado
de cuerpos corrompidos, apesta de ros miasmas. La malaria azotó, entonces a los
sobrevivientes.
Los cadáveres hallados pasaban de 32. Tales
son las últimas noticias que nos traen losdiarios de la semana.
Evaristo Carazo Aranda nació 24 Oct 1821 en
Rivas, Nicaragua
Como militar alcanzó el grado de Coronel en 1856 en la Guerra Nacional contra Walker. Fue Presidente de la República de 1887 hasta su muerte en 1889. Murió el 1° de agosto de1889 en Granada, siendo sus restos llevados a Rivas donde se les dio sepultura.
Casó con
Engracia Hurtado Bustos, (hija de José María Hurtado de la Peña y Antonia
Bustos de la Cerda) murió el 7 de junio de 1896 en Costa Rica.
Hijos:
Evaristo Carazo
Hurtado.
Manuel
Antonio Carazo Hurtado, nació 1870 en Rivas
Ernesto
Carazo Hurtado.
Dolores
Carazo Hurtado.
María Benita
Carazo Hurtado
PARQUE CARAZO
LA INAUGURACIÓN DEL BUSTO DE DON
EVARISTO CARAZO.
La celebración del 15 de setiembre de
1906 fue utilizada para la develación del busto del ex presidente de la
República Evaristo Carazo (1887-1889). Cerca del monumento se encontraba el
jefe político, coronel Ignacio Zambrana, los miembros de la corporación
municipal de Rivas, el directorio del Club Liberal Nacionalista: el general don
Isidro Urtecho, comisionado de la municipalidad de Granada; el general don Juan
Bautista Sáenz, por las de Managua, Chinandega y Carazo, el ingeniero don José
C. Muñoz, por la de Masaya, y muchos vecinos principales. En su discurso, el
señor Urtecho resaltó las cualidades de don Evaristo Carazo:
“No fue la vida de Carazo de
relumbrón. Hombre de trabajo, ante todo, adquirió en él lo que jamás niega al
que sabe emprenderlo con inteligencia, honradez y sobriedad, cualidades que
unidas en él a un carácter sencillo y afable, le dieron desde muy temprano esa
popularidad que conservó siempre; y sobre todo, en el trabajo fue donde
adquirió ese sentido práctico que tanto le distinguió, y que más tarde llevó
con mucho provecho a las altas esferas del poder (El Comercio, 14 de
setiembre de 1906, p.2



