JUAN SANTAMARÍA
Juan Santamaría, nació en 1831- 1856
Alajuela, Costa Rica, el 29 de agosto de 1831 y murió en Alajuela pocos días después de la batalla de Rivas del 11 de abril de 1856. Era hijo extramatrimonial de Manuela Santamaría, también conocida como Manuela Gallego o Manuela Carvajal.
En Costa Rica la figura de Juan Santamaría representa la lucha y sacrificio del pueblo costarricense en la contienda contra Walker en la Guerra Nacional de Nicaragua. Es reconocido oficialmente como héroe por su actuación en la Guerra Nacional de Nicaragua en contra de los filibusteros de William Walker. En su honor el aeropuerto internacional de San José lleva su nombre y también existe en Alajuela el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría y también es honrado con una estatua de bronce en un parque de Alajuela y otra en la Asamblea Legislativa de Costa Rica.
Participación en la Campaña contra los filibusteros
Costa Rica le declara la guerra a
Walker el 1 de marzo de 1856 y Juan Santamaría, un tamborcillo en Alajuela, se
enlista en el ejército. Las tropas le llamaban El Erizo por la forma en que tenía
su cabello.
Las fuerzas de Walker que marchan a enfrentar a las fuerzas ticas
llegaron el 20 de marzo a la hacienda Santa Rosa, a pocos kilómetros al sur de
Liberia. Walker sufre una tremenda derrota y regresa dejando 26 cadáveres,
mulas, armas, municiones y pertenencias, y los remanentes regresaron a
Nicaragua y llegaron a La Virgen en pequeños grupos en situación andrajosa.
Walker se prepara para el lógico ataque tico a Rivas. Efectivamente, el
11 de abril (1856) marcha a desalojar a los ticos que armados con el famoso
rifle minié y dotados de cañones esperan a Walker bien parapetados en Rivas. Durante la batalla Walker y su falange se refugian
en lo que se llamaba el Mesón de Guerra y, según cuenta la historia secular, el
11 de abril el General José María Cañas sugirió que uno de los soldados
avanzara hacia el
mesón con una antorcha y lo
incendiara. Luis Pacheco Bertora (tico) y Joaquín Rosales (nicaragüense) lo
intentaron, sin éxito. Juan Santamaría se ofreció, tomó la antorcha, avanzó y a
pesar de haber sido mortalmente herido por el enemigo logró prender fuego al mesón
y así contribuyó a la victoria costarricense en Rivas y se dio por muerto en
ese episodio.
El Dr. Alejandro Bolaños Geyer
encontró en el Archivo Eclesiástico de San José el Libro de Defunciones de la
Campaña Nacional de 1856 y 1857 que al folio 34, frente, se lee la siguiente
partida # 384:
En la Campaña y de camino de Nicaragua a Costa Rica, de la epidemia del
cólera, murió el soldado Juan Santamaría, soltero, de Alajuela; se le dio
sepultura y para que conste lo firmo. A continuación se encuentra la firma del
presbítero Francisco Calvo, una de las personalidades más destacadas de la
iglesia costarricense, quien acompañó al ejército expedicionario y fue testigo
presencial de la batalla de Rivas del 11 de abril de 1856 y de
la retirada posterior. Más adelante,
en el folio 58, del mismo Libro de Defunciones, el secretario de la Comandancia
general de la República certifica que las partidas allí insertas están
conformes con las que se encuentran en los libros de la Comandancia general.
La valentía de Juan Santamaría llegó a ser descubierta años después de
su muerte, y a finales del Siglo XIX Santamaría era ya "la personificación
del valor, de la defensa de la Patria, de la lucha contra el opresor
extranjero”. Don Lorenzo Montúfar
(Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica de 1856-1857) en 1887 señaló
que el señor don José de Obaldía fue quien primero sacó a relucir al héroe
Santamaría en un discurso conmemorativo de la Independencia, el 15 de
septiembre de 1864, en el que "presenta á Santamaría como un personaje
admirable […]
Álvaro Contreras, “joven inteligente originario de Honduras, de fácil
palabra y potente pluma, se entusiasmó con la lectura del discurso [de
Obaldía], y en artículos de periódicos, colocó á Juan Santamaría á la altura de
los más altos personajes de los tiempos heroicos”.
Como se creyó que Juan Santamaría murió en Rivas durante la batalla, en
1981, la JGRN ofrece repatriar el cadáver de Santamaría a Costa Rica. El equipo
de expertos del Ministerio de Cultura “localiza y certifica” en Rivas los
restos mortales del héroe, y el Comandante Daniel Ortega se los entrega en
Managua, en una solemne ceremonia, al Presidente costarricense Rodrigo Carazo
Odio. Un equipo de antropólogos y médicos ticos pronto descubre que la osamenta
repatriada es de hecho "un surtido de fémures de vaca y mandíbulas de
mono". Dichos restos de Santamaría vinieron de regreso a Nicaragua y luego,
también solemnemente, fueron sepultados de nuevo en Rivas.
El único aserto a tenerse por verdad para la Historia es el hecho
documental asentado por el presbítero Francisco Calvo, capellán en aquella
jornada: "En la Campaña y de camino de Nicaragua a Costa Rica, de la
epidemia del cólera, murió el soldado Juan Santamaría, soltero, de Alajuela; se
le dio sepultura y para que conste lo firmo".
Se permite la reproducción sólo para estudios académicos sin fines de lucro, y citando la fuente - FEB
Museo Histórico Juan Santamaría; Alejandro Bolaños Geyer, El Predestinado de los Ojos Grises,

.png)
.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario