SAN JUAN DE NICARAGUA
Por
ALEJANDRO BOLAÑOS GEYER
Ciudad Pineda (San Juan del Sur) y La
Virgen, nuevas poblaciones atestadas de extranjeros, surgen en los extremos del
camino del tránsito en el istmo de Rivas, mientras San Juan de Nicaragua (San
Juan del Norte o Greytown), en el Caribe, se "americaniza" por
completo bajo la bandera mosquita sostenida....
San Juan de Nicaragua
CUANDO GIL GONZÁLEZ DÁVILA descubre
Nicaragua en 1522, al Gran Lago le llaman "Mar Dulce" y al Río San
Juan "Desaguadero". Pedrarias Dávila comienza su conquista en 1523. Alonso Calero, partiendo de
Granada, navega el Desaguadero en toda su longitud por primera vez en 1539 y el
gobernador de Nicaragua Rodrigo de Contreras funda la villa San Juan de la Cruz en el puerto.
Desde el inicio, el puerto se llama SAN JUAN DE NICARAGUA y el Desaguadero se
convierten en RÍO DE SAN JUAN DE NICARAGUA o simplemente RÍO SAN JUAN.
España en esa fecha todavía no ha
colonizado Costa Rica.
ENTORNO AL INICIO DE
LA GUERRA DE NICARAGUA: INGLATERRA, ESTADOS UNIDOS, COSTA RICA Y NICARAGUA
Esta
narración tiene el propósito de servir de guía a estudiantes para conocer de
qué trató este importante capítulo de nuestra historia patria: La Guerra
Nacional de Nicaragua de libros de connotados historiadores de esa época (José
Dolores Gámez, Jerónimo Pérez, Francisco Ortega Arancibia y otros).
Cuando el 15
de septiembre de 1821 C.A. declaro su independencia de España. Las provincias
continuaron juntas hasta 1838 cuando se rompió el lazo de unión entre ellas y
cada una estableció su independencia y soberanía absoluta para llegar a ser las
Repúblicas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, tal
como se conocen hoy.
Desde septiembre de 1821 hasta mayo de 1854
los nicaragüenses vivieron esos primeros 33 años de vida independiente afanados
en pugnas y venganzas entre hermanos, en guerras intestinas entre las ciudades
de León y Granada… penosamente como preámbulo de aún más destrucción, más
muertes y más venganzas que continuaron durante los tres años siguientes en
otra guerra que inició como «guerra civil» y que se convirtió en «guerra
nacional» por la participación del filibustero estadunidense William Walker y
de los ejércitos de los hermanos
centroamericanos.
Los historiadores han escogido la fecha de la
firma del pacto entre los liberales de León y los conservadores de Granada para
unir sus fuerzas contra Walker (12 de septiembre de 1856) como la fecha que
marca esa transición, a pesar de que Walker desembarcó en Nicaragua el 16 de
junio (1855) y que ya para el 13 de octubre (1855) Walker era amo de la situación
política y militar del país y que el 29 de junio (1855) participó en la primera
batalla de Rivas y, además, que el 1° de marzo (1856) Costa Rica declaró la
guerra a los filibusteros.
INGLATERRA
Desde el descubrimiento de Nicaragua, se
conocía que Nicaragua tiene las condiciones favorables para un posible canal
interoceánico que acorte las distancias entre los dos océanos. A mediados del
siglo 19 Inglaterra sabía que el río «San Juan de Nicaragua» era la mejor ruta
de comunicación acuática a través del istmo de Centro América y que de la
posesión del puerto San Juan del Norte dependía el señorío de ese pasadizo
interoceánico.
La costa de
la Mosquitia o Costa Atlántica sin lugar a dudas pertenecía a Nicaragua al
momento de la independencia de Centro América, derecho reconocido en el Tratado
de Versalles de 1783 por el que Inglaterra regresó a España las costas al
Atlántico de Honduras y Nicaragua.
Sin embargo,
desde 1841 Inglaterra reavivó su apetito por la costa mosquitia y comenzó
esporádicas visitas con sus cañoneras a San Juan del Norte hasta que en enero de
1848 invadió con su marina el puerto San Juan del Norte y el río San Juan de
Nicaragua, cobijó con la protección de la Corona inglesa al presunto rey mosco
y lo dejó en cuido del despojo.
ESTADOS UNIDOS
Para mediados del siglo 19 Estados
Unidos apareció como potencia emergente y rival comercial de Inglaterra.
Para Estados Unidos, un canal interoceánico resultaba indispensable para
su comercio, no tanto así para Inglaterra.
En enero de 1848, James Wilson Marshall encontró pepitas de oro en
California, Este fenómeno se llamó «la fiebre del oro», que revivió la
necesidad de un canal interoceánico y produjo la formación de rutas de tránsito
de pasajeros entre el Este de Estados Unidos hacia Nicaragua y Panamá para
cruzar por tierra al mar Pacífico y continuar por mar hacia California, y
viceversa. Esto trajo consigo la oportunidad para que Nicaragua iniciara una
marcha hacia un porvenir de prosperidad y ventura, pero no sucedió así.
En 1849 Nicaragua le concedió al Comodoro
Vanderbilt derechos exclusivos para construir un canal, ferrocarril o carretera
y cobijó esta concesión bajo la protección de Estados Unidos que reconocía la
soberanía de Nicaragua sobre esa ruta canalera. Inglaterra advirtió a Nicaragua
que no permitiría ninguna alteración de su posición de respaldo a Costa Rica a
la que desde antes le reconocía el derecho de posesión de la ruta canalera.
Estados Unidos reaccionó informándole a
Costa Rica que este contrato de Nicaragua con Vanderbilt estaba bajo la
protección especial y garantía de Estados Unidos y que no reconocería ni
permitiría pretensión alguna que Costa Rica pueda alegar sobre cualquier parte
del territorio nicaragüense. Los dos gigantes, Inglaterra y Estados Unidos,
llegaron a arreglar sus diferencias mediante el Tratado Clayton-Bulwer (19 de
abril de 1850) en el que ambos estipularon que ni Inglaterra ni Estados Unidos
mantendría ni obtendría para sí mismo ningún control exclusivo del canal; y que
ninguno de los dos construiría ni mantendría fortificación alguna que domine el
canal… ni ocuparía, fortificaría o colonizaría, ni tomaría o ejercería dominio
alguno sobre Nicaragua, Costa Rica o la Mosquitia.
Una buena
parte de los estadounidenses entonces creían que la «misión» que Dios le había
confiado a Estados Unidos era la de llevar la virtud de sus instituciones –la
democracia y la libertad– a todos los pueblos del mundo. A esto le llamaban el
“Destino Manifiesto” (“destino” porque era mandado por Dios; y “manifiesto”
porque era evidente)
Estados
Unidos estaba dividido entre los Estados del Norte donde no se permitía la
esclavitud y los Estados del Sur que eran esclavistas y aparecían partidarios
que propiciaban la anexión de Cuba y la conquista de México y de Centroamérica
a los Estados del Sur para formar la Confederación Sureña. Este sueño sureño se
basaba también en el «Destino Manifiesto» definido por ellos para su sistema
esclavista. Así pensaba William Walker –consagrado esclavista y creyente en el
«Destino Manifiesto» sureño.
COSTA RICA
El 9 de
diciembre de 1825 el Congreso Federal de Centroamérica, por petición hecha por
los mismos pobladores de Nicoya (El Guanacaste) que ya no aguantan las luchas
intestinas de Nicaragua, emite Decreto por el que “… teniendo en consideración
las reiteradas solicitudes de las autoridades y cuerpos municipales de los
pueblos del Partido de Nicoya, por el que éste sea segregado del Estado de
Nicaragua, y agregado al de Costa Rica… Arto 1° - Por ahora y hasta que se haga
la demarcación del territorio de los Estados… el Partido de Nicoya continuará
separado del Estado de Nicaragua, y agregado al de Costa Rica.
Dice el refrán: «Tonto es el que presta un libro y más tonto es el que lo devuelve» ¿Cuán tonto será el que da una parte de su territorio para que se lo cuide otro? ¿Y cuán tonto será el que lo devuelva? «¡Jamás de los jamases!», dijo Costa Rica.
Eso es lo que le pasó a Nicaragua por
estar los partidos políticos (y los políticos mismos) enfrascados en guerras
intestinas entre serviles contra fiebres (después llamados timbucos contra los
calandracas, o conservadores contra los liberales; o sea, en resumen, Granada
contra León). Nicaragua se quedó pues, «oliendo el dedo» con lo del Guanacaste.
A mediados
del siglo 19, convencidos de que Nicaragua era una presa fácil, Costa Rica se
preparó para la toma expansionista del río «San Juan de Nicaragua» y del gran
lago (“Cocibolca” o “de Nicaragua”) y para esta conquista estableció el
servicio militar obligatorio para hombres de 15 a 60 años de edad y hacía
prácticas militares los días domingo en los campos de la «Sabana». Compró 500
rifles minié, el mejor de entonces, que ni el ejército de Estados Unidos tenía.
En 1848 los ingleses invadieron y tomaron
por la fuerza el puerto San Juan del Norte, el río «San Juan de Nicaragua» y la
fortaleza de «El Castillo» y dejaron como autoridades de este despojo a los
súbditos mosquitios. Costa Rica respaldó ese atropello inglés y don Felipe
Molina, Ministro (embajador) tico ante Washington escribió: “… a Costa Rica le
conviene que San Juan sea de una nación civilizada y no de esos salvajes
nicaragüenses que lo tienen ahora”. Y más adelante sugiere: “¿Por qué no
contratamos unos cuantos mercenarios norteamericanos para que… nos ayuden, nos
apoderemos del Castillo y se los quitemos a los nicas?”
En 1852 la “Compañía del Tránsito” de
Vanderbilt ya estaba trasladando miles de pasajeros a través de Nicaragua y la
necesidad del canal por Nicaragua cobró mayor importancia. Para ello, se
reunieron a puertas cerradas en Washington el Embajador inglés, Crampton, el
Secretario de Estado de Estados Unidos, Daniel Webster, y el Ministro de Costa
Rica ante Estados Unidos, don Felipe Molina. Nicaragua no fue tomada en cuenta
y todos ellos le «echaron la vaca» al acordar que al Reino Mosquitio
(Inglaterra) le quede un tercio de Nicaragua (la parte Atlántica: la
Mosquitia); que a Costa Rica le quede el Guanacaste hasta la margen sur del
gran lago de Nicaragua, que también le quede el río «San Juan de Nicaragua» y
además, el derecho de navegación en todo el gran Lago compartido con Nicaragua
que es la dueña legítima del lago; y que a Estados Unidos le queden los
derechos exclusivos del posible canal. En resumen, a Nicaragua otra vez la
quieren dejar «oliéndose el dedo». Gracias a Dios este despojo no llegó a
materializarse porque una vez más a Nicaragua «lo salvó la campana» cuando a
mediados de 1852 don José de Marcoleta, ministro de Nicaragua en Washington, se
dio cuenta de esta tentativa de despojo y sustrajo a escondidas del
Departamento de Estado de Estados Unidos copia del documento con el que alertó
al Gobierno del Director don José Laureano Pineda y a la opinión pública
mundial. A Marcoleta Washington lo declaró persona non grata y tuvo que
abandonar el país.
En 1854 Costa Rica firmó un contrato con una
«Costa Rica Transit Company», que en realidad era de Vanderbilt, otorgándole
privilegios exclusivos de navegación en el río «San Juan de Nicaragua» y el
gran Lago y con esto pretendió engullirse el gran Lago en sus ansias de
conquistas expansionistas.
NICARAGUA - PRIMEROS 33 AÑOS DE VIDA
INDEPENDIENTE
De 1821 hasta 1854 habían
transcurrido 33 años de vida independiente para Nicaragua.
Entre muchos hechos lamentables
sobresalen: el alzamiento de Cleto Ordóñez en 1823; la sedición de Pablo Méndez
en 1824; el sitio a León en 1824-25; la guerra Argüello-Cerda de 1827-29; la
dictadura del gran mariscal Casto Fonseca de 1843-45; el sitio de Malespín a
León en 1845; los ataques a San Juan del Norte por los ingleses desde 1841 a
1848; el golpe de «Estado» contra Laureano Pineda en 1851, el bombardeo y destrucción de San
Jual del Norte el 12 de julio de 1854 por la Corbeta estadunidense «Cyane
En la ciudad
de Rivas Manuel Antonio De la Cerda ejecutado en 1829, En resumen, en vísperas
de inicio de la guerra civil de 1854, Nicaragua cumplía sus primeros 33 años de
vida independiente colmados de anarquía, con guerras intestinas y luchas a
muerte generalmente inducidas y organizadas por cabecillas ―los siempre «iluminados
caudillos»― llenos de ambiciones personales por el control del poder. El pueblo
se encontraba mucho más pobre que antes de la independencia.
En vez de aprovechar las ventajas que ese
comercio y tránsito pudo traerle a Nicaragua, se entró más bien en un período
de más derramamiento de sangre, más venganzas atroces y eventos llenos de
ilegalidades e ilegitimidades durante la guerra civil que se transformó en la
Guerra Nacional.
En 1853 es electo presidente Fruto Chamorro.
Los liberales de León temían el giro
dictatorial que creían que mostraba don Fruto quien a su vez alegaba tener
informes secretos de investigaciones que le indicaban que León estaba fraguando
un golpe de estado contra su gobierno y por ello persiguió a algunos
prominentes liberales leoneses. Al doctor Máximo Jerez inicialmente lo confinó
a Acoyapa y después le permitió abandonar el país voluntariamente. Don
Francisco Castellón, don José Guerrero y otros líderes liberales lograron huir
anticipadamente a Honduras.
Los tradicionales rencores entre León
y Granada se acrecentaron y nuevamente sonaron los tambores de guerra que
anunciaban una revolución más.
Violencia Política
El fondo de todo el drama de nuestra cultura política es esa compulsión a apartar al competidor político. Para ello se utiliza varios recursos, desde la expulsión, la cárcel hasta la eliminación física. También se utilizan subterfugios legales con ese fin.
Suenan más tambores de guerra. Las
tradicionales rencillas entre conservadores (timbucos de Granada) y liberales
(calandracas de León), afloraron más y los liberales de occidente repudiaron la
nueva constitución, así como todo lo actuado por el gobierno de don Fruto
Chamorro. La relativa paz volvió a desvanecerse para iniciar una nueva guerra,
¡una más!, entre los liberales (ahora apodados democráticos, con una divisa
roja) y los conservadores (ahora apodados legitimistas, con una divisa blanca).
Así estaban las cosas en el entorno
inmediato de Nicaragua cuando el general Máximo Jerez (leonés, liberal) atacó
Granada dando así inicio a una guerra civil más, que después se transformó en
la Guerra Nacional.
Comienza una guerra civil más - El 4 de mayo
de 1854 estalló pues, la revolución liderada por los leoneses Máximo Jerez y
Francisco Castellón, personas de prestigio en la oposición, con la ayuda del
Gobierno de don José de Trinidad Cabañas de Honduras quien también resentía que
al llamar a Nicaragua «República» en la nueva Constitución, se daba un tiro
mortal al espíritu centro-americanistas.
«legitimidad o muerte»
y «libertad o muerte» eran las consignas de ambos bandos que concordaron
precisamente sólo en lo de «muerte».
Castellón contrata a William Walker- El norteamericano Byron Cole, en gira hacia Honduras
vía Nicaragua, al pasar por León, capital de los liberales (democráticos),
recibió de Castellón, «Supremo Director de Estado del gobierno provisorio de
León», el encargo que le consiguiera mercenarios de Estados Unidos que vinieran
a luchar en el bando liberal (democrático) contra los conservadores
(legitimistas). Byron Cole presentó esta oferta mercenaria a William Walker
quien no la aceptó presumiblemente para no violar la ley de neutralidad de
Estados Unidos, pero propuso modificarla convirtiéndola en «concesión de
colonización» presumiblemente también porque esto le facilitaría realizar su
sueño de implantar un Imperio Sureño en el Caribe. El contrato fue firmado por
Castellón el 28 de diciembre de 1854.
El 3 de mayo
(1855) Walker zarpó de San Francisco para Nicaragua acompañado de cincuenta y
siete expedicionarios.
Claro está
que esos aventureros iban a Nicaragua en pos de gloria y fortuna, mas su líder
iba buscando convertir en realidad desde otra base, en Centroamérica, su «Sueño
Sureño»
El 16 de
junio de 1855 arribó Walker al puerto «El Realejo» acompañado de miembros de su
falange (58 en total, incluyendo a Walker) quienes de inmediato se integraron a
las fuerzas beligerantes de Castellón, pero rehusando pelear bajo mando
nicaragüense. Walker recibió el grado de Coronel con autorización de formar un
cuerpo independiente (la Falange Americana) y, conforme a la constitución de
1838 (la que regía en León), bastó una simple declaración para que Walker y su
gente de convirtieran en ciudadanos nicaragüenses. El gobierno de Castellón
autoriza a Walker a enrolar en su ejército 300 mercenarios norteamericanos por
100 dólares mensuales y 500 acres (200 hectáreas) de tierras al terminar la
campaña y autoriza a Walker arreglar las cuentas pendientes de Vanderbilt con
Nicaragua.
Walker vino a «cogerse el mandado». Walker conocía muy bien la situación caótica y de lipidia del país; sabía que el ejército de Castellón estaba de espaldas a la pared, que el Comandante en Jefe del ejército (Máximo Jerez) había caído en desgracia, que los partidarios de Castellón no querían al Gral. Muñoz y desconfiaban de él. Por sobre todo, Walker conocía que las incesantes guerras fratricidas entre León y Granada (liberales contra conservadores) hacían de Nicaragua una presa fácil.
Primer batalla de Rivas - El 23 de junio de 1855 Walker
zarpó de El Realejo con su falange de norteamericanos y 110 soldados nacionales
que le dotó el general Muñoz para atacar Rivas. El vicecónsul inglés en León,
Thomas Manning, avisó de esos planes al general Ponciano Corral, jefe militar
legitimista (conservador) quien preparó la batalla con ventaja y Walker regresó
a León derrotado, sospechando que León lo había traicionado. Mientras tanto, el
general Muñoz muere asesinado por la espalda por uno de sus propios soldados el
18 de agosto de 1855 cuando peleando a favor de los democráticos (liberales)
contra los legitimistas (conservadores) había derrotado a Guardiola (hondureño
ayudando a los legitimistas), en la batalla de El Sauce. La muerte de Muñoz
debilita el liderazgo militar en el campo leonés y allana el camino a Walker en
sus designios de conquista del poder.
Derrota de Walker en Sta. Rosa - Las fuerzas de Walker que marchan
a enfrentar a las fuerzas ticas, se componían de sólo 284 soldados al mando de
Schlessinger y llegaron el 20 de marzo a la hacienda Santa Rosa, cerca de
Liberia, donde sufrieron una tremenda derrota y regresaron dejando 26
cadáveres, mulas, armas, municiones y pertenencias. Los malheridos no pudieron
huir y fueron fusilados por los ticos; pero los remanentes regresaron a
Nicaragua y llegaron a La Virgen en pequeños grupos en situación andrajosa.
Segunda batalla de Rivas - Walker reconcentra su tropa en
Granada y se prepara para el lógico ataque tico a Rivas. Efectivamente, el 11
de abril (1856) marcha con unos mil soldados a desalojar a los ticos que con
unos dos mil soldados armados con el famoso rifle minié y dotados de cañones,
esperan a Walker bien parapetados en Rivas. La batalla duró 17 horas y hay
fuertes bajas de ambos lados sin que Walker logre desalojar a los ticos y se
retiró derrotado. Ambos lados reconocen fuertes bajas, pero a la larga la ganó
Walker cuando antes de abandonar Rivas, echó cadáveres en los pozos de agua que
causó una epidemia del cólera morbo que más que diezmó al ejército tico y lo
obligó a abandonar Rivas y regresar a Costa Rica dejando una reguera de muertos
en el camino a casa, incluyendo a Juan Santamaría, el de la gesta de la quema
del mesón.
Walker sigue dando batallas en Rivas
- A pesar de todo lo sucedido, Walker no flaqueó y siguió dando batallas en
Rivas; se aferró a su convicción de que él era un agente de la Providencia, que
Dios se le ha revelado para que cumpla la misión de hacer un imperio sureño:
«la civilización más perfecta que conoce el mundo».
Las últimas batallas en Rivas son cruentas. En la batalla del 23 y 24 de marzo Walker está en Rivas con sólo unos 400 ó 500 hombres, que es todo lo que queda de su ejército que ha venido siendo reducido desde enero por muertes y deserciones. Pero ahí está, dando la batalla, mientras unos tres mil centroamericanos están atacándolo. ¡La matanza es atroz! Henningsen con su metralla y cañones barre las calles porque los filibusteros están parapetados en la ciudad mientras los Aliados avanzan en descubierto y sufren cuantiosas bajas. A pesar de todo, las fuerzas de Walker están sitiadas por fuerzas más poderosas y muestran señales inequívocas de debilidad y disolución, limitadas a comer sólo carne de macho y perros condimentada con azúcar por falta de sal. Es sólo cuestión de tiempo. Sin embargo, el general Mora –Jefe Supremo de los ejércitos aliados— en desacuerdo con los restantes generales aliados ordenó un innecesario asalto más a las fuerzas de Walker. Ese 11 de abril (primer aniversario de la segunda batalla de Rivas) las fuerzas aliadas sufrieron una aplastante derrota.
El general Mora, costarricense, no dio cifras de bajas en su informe oficial, y la prensa de Costa Rica se limitó a decir: “En los asaltos del 11 tuvimos graves pérdidas”. Montúfar dice: “Los aliados experimentaron pérdidas considerables, y los falanginos tomaron á no pocos prisioneros”.
Walker capitula. El desastre aliado
del 11 de abril (1857) le permitió a Walker hacer posible una rendición bajo
términos aceptables para él, al verse forzado a negociar su capitulación. Aprovechó
la oportuna participación del Comandante
Charles Henry Davis, de la corbeta norteamericana St. Mary´s, quien gestó,
arregló y aceptó la rendición siguiendo órdenes del comandante de la escuadra
del Pacífico, Comodoro William Mervine para hacer dos cosas: 1) Impedir
“depredaciones” que Walker pueda cometer contra ciudadanos norteamericanos en
Nicaragua; y 2) evitar que Walker se dirija a territorio centroamericano vecino
con propósito de emprender nuevas operaciones hostiles de agresión. El
comandante Davis negoció su participación con Walker y con el general José
Joaquín Mora (tico) quien sólo expresó su aprobación mediante carta aceptando
los términos del acuerdo que Davis había firmado con Walker y ningún
centroamericano firmó el documento que firmaron Walker y Davis.
Los aliados vieron con beneplácito el
fin de las hostilidades y, de esta forma, en la mañana del 1° de mayo de 1857,
Walker capituló ante el Comandante Charles H. Davis de la marina de EE.UU., y
fue llevado en el buque de guerra St. Mary´s a Panamá de tránsito a Estados
Unidos, mientras Henningsen se dedicó a destruir la artillería, la fundición de
armas y las municiones: quebró los muñones y serruchó las cureñas de 13
cañones, destrozó la caldera, el fuelle y el horno de la fundición y echó en
los pozos del patio del arsenal, 35 mil cartuchos, 300 mil fulminantes y 15
quintales de pólvora. 49 A Bolaños
Vuelven a sonar tambores de guerra -
Al tenor del Pacto Providencial, el presidente Patricio Rivas emitió el 6 de
mayo un decreto convocando a elecciones populares a efectuarse el tercer
domingo de junio, las de distrito el segundo domingo de julio, y las de
departamento el último domingo de julio. Los Diputados y Senadores electos
sesionarán en Managua el 15 de agosto y enseguida tomará posesión el Supremo
Director electo constitucionalmente.
Una «Junta de Notables» en León
nominó a don Juan Bautista Sacasa (conservador, leonés) como candidato de
unificación y con ello provocó así una áspera reacción del alto mando
legitimista de Granada, (a pesar de que Sacasa era conservador) porque le
quitaría el poder a Granada para entregárselo a los leoneses, responsables de
haber traído a Walker a Nicaragua. A pesar de todo lo sucedido el país era una
Babilonia; cada partido prefería la guerra antes que quedar bajo la mano del
otro, temían las mutuas venganzas.
La sentencia: «¿Quién es tu enemigo
más odiado?, —Mi pariente más cercano», siguió imperando en las mentes y
corazones de las familias nicaragüenses. Los principales líderes legitimistas
se reunieron en las ruinas de sus hogares en Granada, y categóricamente
rechazaron la candidatura de Sacasa; se acercaron a las autoridades ticas para
solicitarles que aceptaran a Granada, Masaya y Rivas (los departamentos
orientales) en anexión a Costa Rica en vez de ser gobernados por sus irreconciliables enemigos
de la Calle Real de León.
Siguieron pues, sonando los tambores
de guerra como en una reanudación de la «guerra civil» –liberales contra
conservadores– y todo parecía indicar que ya las elecciones no se decidirían en
las urnas, sino en los campos de batalla: León contra Granada. Los altos
dirigentes legitimistas (Granada) ordenaron al general Tomás Martínez que
avanzara con su ejército a tomar Managua listo para atacar León. A la vez el
general Máximo Jerez (León) también preparó su ejército leonés.
Sin embargo, nuevamente a Nicaragua
«la salvó la campana». Los historiadores aseguran que ni el general Martínez ni
el general Jerez (dos bravos adversarios) querían esa nueva guerra fratricida
para Nicaragua y buscaron un acuerdo de paz que sus negociadores no pudieron
concordar. Sin embargo, en la madrugada del 12 de junio (1857) cuando ya los
representantes abandonaban las mesas de negociación, los generales Jerez y
Martínez convinieron en formar entre ellos dos un gobierno bicéfalo, una
dictadura, que impusiera la paz y reorganizara el país. Y así fue.
Ese mismo 12 de junio el general
Jerez pide por escrito permiso al Gobierno del presidente Rivas para asumir la
dictadura con el general Martínez y el día 15 don Sebastián Salinas, Ministro
de Relaciones y Gobernación, contestó por escrito que el Presidente provisorio,
don Patricio Rivas, concedía el permiso. El 24 de junio de 1857, los generales
Jerez y Martínez se organizaron formalmente en gobierno y don Patricio Rivas
ese mismo día les entregó el mando.
Guerra con Costa Rica - La debilidad
de Nicaragua le facilitó a Costa Rica llevar a cabo su plan expansionista.
Después de la guerra en la que ayudó a derrotar a Walker se quedó en posesión
del río San Juan de Nicaragua, del Castillo de la Concepción y de los vapores
del río y del lago. Costa Rica alegaba que lo hacía por protección ante
posibles futuros ataques de Walker que se sospechaba estaba organizando su
regreso. Nicaragua alegaba que Costa Rica lo hacía para satisfacer su apetito
expansionista y que esperaba anexarse en definitiva los despojos de guerra en
cuanto se desate de nuevo la matanza entre León y Granada.
El 30 de julio (1857) el Secretario
de Estado de Estados Unidos, Lewis Cass, notifica a Costa Rica que los Estados
Unidos opinan que la jurisdicción de la ruta entera del Tránsito le pertenece a
Nicaragua y que debe seguir indivisa; que Costa Rica (por sus propias
declaraciones) está inhibida para convertir la guerra contra Walker en una
guerra de conquista.


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