BIOGRAFIA
DEL VAPOR VICTORIA
OCTOGENARIO DEL LAGO
Como el primer Viaje que hice fuera de mi patria tiene
relación con mis conocimientos del vapor "Victoria", principiaré este
relato dando detalles de este viaje.
En el año de 1882 surcaba las aguas del gran lago en
el tráfico exclusivo a vapor entre Granada y San Carlos el vapor
"Coburgo" de la Compañía de Navegación del Lago de Nicaragua y Río
San Juan, de la cual era dueño don F. Alfredo Pellas, súbdito. italiano, hombre
culto, caballero. distinguido, muy bien conocido y relacionado en Nicaragua, en
donde formó su hogar uniéndose en matrimonio con la señorita Rosa Vivas de
distinguida familia de Granada, con quien procreó hijos de valer.
El señor
Pellas obtuvo la empresa por cesión que le hizo el señor E. Hollembeck, ciudadano
americano, que había. obtenido una concesión del Gobierno dé Nicaragua, Para la
navegación a vapor del Lago de Nicaragua y Rio de San Juan, la cual fue
renovada por el señor Pellas el 16 de marzo del año de 1877, fecha en que fue
firmado contrato con el Gobierno para navegar con buques de vapor las aguas del
Lago y Río de San Juan.
En el mencionado año de 1882 tuvo mi padre que hacer
viaje especial a. los Estados Unidos acompañando, como médico, a doña Mercedes
Barberena, esposa del entonces Presidente de la República, General Joaquín
Zavala, para ver si allá podría ser operada con éxito de la grave enfermedad
que adolecía.
En el mes de abril de ese mismo año mi padre había
trasladado su familia a Rivas, de cuya ciudad era originaria, después de haber
residido en Granada durante dos años, en donde yo estudiaba desde el año de
1879, en el colegio que, dirigía don Nicolás Quintín Ubago bien recordado y
querido director.
Aprovechando este viaje resolvió mi padre llevarme
consigo y dejarme allá a continuar mis estudios hasta obtener una profesión.
Fueron recomendados a él, para este mismo objeto,
mis primos hermanos Filadelfo Abarca Hurtado y Emilio Hurtado Guerra.
Una gran cabalgata de familiares y amigos fueron
acompañándonos al puerto y allí nos embarcamos en un bote de vela con dirección
a Granada, en donde permanecimos un día solamente, embarcándonos en seguida en
el vapor "Coburgo" con dirección a San Juan del Norte y de este
puerto a Estados Unidos de América.
Las siguientes personas tomaron pasaje en el vapor
con destino a dicho lugar: mi padre el doctor Adán Cárdenas, quien llevaba
recomendados a su cuidado a doña Mercedes Barberena de Zavala y sus hijas
Mercedes y Amelia, que después se unieron en matrimonio con los señores José
Demetrio Cuadra y Luciano Vega respectivamente, María Asunción y también su
hijo Víctor, que iba a continuar sus estudios en aquel país, doña Pastora
Barberena de Uriza, hermana de doña Mercedes, y los tres jóvenes de Rivas,
atrás mencionados; doña Adela Chamorro v. de Zavala que la acompañaba su primo
hermano don Dionisia Chamorro 0. don Roberto Lacayo con su señora esposa doña
Delfina y el señor Pablo Eisenstuck, quien acompañaba a su nieto Pablo Leal, el
Benjamín de los viajeros, en viaje hacia Alemania.
También tomaron pasaje en el vapor, varios amigos de
la familia del presidente Zavala, entre los cuales solamente recuerdo al doctor
Antonio Zambrana, quien se encontraba en el país en misión especial del
Gobierno de Costa Rica y el Licdo. Salvador Luna, de Masaya y quienes la
acompañaron hasta el puerto de San Carlos, en señal de simpatía.
Llegamos a San Juan del Norte después de un viaje
feliz deleitándonos con los bellos paisajes que en iodo tiempo nos brindaba el
río y sus riberas. Poco tiempo permanecimos en este puerto esperando un vapor
de la Compañía inglesa la Mala Real que nos llevó a Colón o Aspinwall, como
indistintamente se llamaba por esa época este puerto, y no habiendo podido
hacer conexión pronta con vapor que nos condujera a Nueva York y el lugar era
entonces muy insalubre, optaron todos tomar pasaje en un pequeño vapor italiano
que se dirigía a Nueva Orleans. De esta ciudad continuamos todos hacia Nueva York
por ferrocarril pasando por Chicago, Detroit, Niágara Falls, en este último
lugar pasamos un día conociendo la Catarata y en donde fuimos retratados todos
juntos teniendo la catarata por fondo.
Recuerdo con respeto y cariño a todos aquellos
compañeros, éramos trece, la mayor parte idos para siempre, quedando solamente
vivos en este mundo intranquilo María Asunción Hurtado, don Dionisia (Nicho} y
el que estas líneas escribe. Por el mes de agosto de este mismo año de 1882,
encontrándome en Filadelfia, residencia de la persona a quien era yo
recomendado, el señor Henry C. Potter, Cónsul de Nicaragua, llegó a dicha
ciudad el señor Pellas, en compañía de los señores Gonzalo Espinoza e Ildefonso
Vivas, de Granada, de paso para Wilmington, Estado de Delaware, a recibir un
vapor que el primero de ellos había especialmente encargado de construir a la
Compañía Pussey and Jones, de esa ciudad, para el servicio de su empresa en el
Lago de Nicaragua. Fuimos invitados para ese acto las siguientes personas: el
ingeniero civil don Aniceto G. Menocal U.S.N. muy conocido en Nicaragua por
haber sido un gran partidario de la ruta de canal a través de este país, quien
llegó de Brooklyn donde trabajaba en el astillero del Gobierno, el cónsul de
Nicaragua Mr. Potter, su hija doña Enriqueta que entonces era casada con don
Benicio Guerrero, de Granada, el joven José Víctor Zavala y el que escribe
estos recuerdos.
El día señalado temprano de la mañana tomamos el
tren para Wilmington situado a poca distancia de Filadelfia en uno de los
muelles de la ciudad encontramos amarrado el vapor, encendidas sus calderas y lisio
para el viaje de prueba que se verificó navegando por varias millas aguas abajo
y regreso en el ancho, río Delaware y durante el cual se sirvió una merienda a
bordo. El vapor tenía el aspecto de un remolcador, pues carecía de sobre cubierta,
y era el "Victoria", llamado o bautizado así por el señor Pellas en
recuerdo de una hermana suya así llamada.
A poco de este acontecimiento zarpó el
"Victoria" con dirección a San Juan del Norte, adonde llegó por su
propio esfuerzo, en una época de copiosas lluvias en la república y de grandes
crecientes en el rio San Juan, de Nicaragua, por lo que pudo subir los varios
raudales del río, también por su propio esfuerzo y entrar satisfecho y
orgulloso en su extraño dominio, el "Cocibolca", como le llamaban al
lago los originales indígenas, o Mar Dulce, como lo llamó González Dávila, su
descubridor, en el año de 1522, en donde el "Victoria" por espacio de
65 años ha sido dueño y señor, con excepción de un pequeño intervalo del que
adelante se hará referencia.
Ya en su dominio se le hicieron algunos cambios en
su estructura agregándole un segundo piso cambiando así de aspecto y más
comodidad para pasajeros y se puso al servicio público.
Pasaron varios años y llega el mes de julio de 1890, en el que emprendo mi viaje de
retorno a la patria, después de ocho años de ausencia, durante los cuales hice los estudios requeridos para coronar mi carrera obteniendo un diploma confiriéndome un título profesional en universidad técnica. Escogí la vía de San Juan del Norte también para mi regreso y llego a Nueva York a donde me junio y paso unos pocos días con mis queridos y siempre recordados amigos Horacio Lacayo Sacasa. y Carlos Alberto Barrios Guerra, estudiantes entonces en aquel país, quienes fueron a despedirme al muelle donde me embarqué en el vapor "Aguán" pasando en la ruta a muy corta distancia, en bajo mar, del Cayo Roncador, escollo éste en que algunos años después se estrelló éste mismo vapor y fue su tumba. Uno de mis compañeros de viaje era el ingeniero Aniceto G. Menocal, a la sazón Ingeniero Jefe en la construcción del Canal por Nicaragua, que en ese año se trabajaba con empeño, bajo el contrato Cárdenas-Menocal, que el Gobierno de Nicaragua,
durante la administración del Presidente Carazo, le
había concedido a la compañía y quien poco tiempo después fue mi jefe por
algunos meses en esos trabajos.
De San Juan del Norte partimos para El Castillo en
vapor de río de poco calado y a corto rato después de haber llegado allí
divisamos llegando al puerto fluvial al vapor que nos conduciría a Granada, el
cual no era otro sino mi viejo conocido el "Victoria" y fue grande mi
sorpresa e inmensa la alegría al distinguir a mi padre entre los pasajeros
sobre cubierta que llegaba a encontrarme sin que yo tuviera noticia de ello. Desde
entonces acá este "mi viejo conocido" me ha transportado por muchas
veces a los principales puertos del Lago: Granada, San Jorge, Moyogalpa, San
Carlos, San Miguelito, San Ubaldo y Puerto. Díaz. ¡Y cosas del destino! este ya
famoso vapor, que a su primer andar conocí, después de muchos años de ímprobo trabajo,
vino a estar bajo mis ordenes, durante cuatro años, al ser nombrado en
Septiembre de 1924, Gerente General Interino y en propiedad, en Enero de 1925,
de la Empresa Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, que abarcaba la línea de
vapores del Lago y Rio, perteneciente en esa fecha a la República.
En el año de 1889 que se trabajaba en la construcción
del Canal por Nicaragua, el señor Pellas dio en arriendo su empresa a la
Nicaragua Mail Steam Navigation Trading Co., subsidiaria de la Compañía Constructora
del Canal por Nicaragua hasta el año de 1891 que se suspendieron esos trabajos.
Durante la administración del Gral. José Santo
Zelaya1 el Gobierno de 'Nicaragua adquirió la empresa de vapores del Lago y
Río, por cesión que le hizo el Sr. Pellas en el año de 1905 y quedó bajo la
administración del Ferrocarril Nacional.
En Octubre de 1913 el Gobierno de Nicaragua vendió a
los banqueros el 51 por ciento de las acciones del ferrocarril y por contrato
de 5 de octubre de 1920, aprobado por el Congreso el 7 de Diciembre del mismo
año, compró a los banqueros las mismas acciones del Ferrocarril del Pacífico
entregando la primera cuota de 300.000 dólares al otorgarse dicho contrato
durante la administración del general Emiliano Chamorro. La mayor cantidad en
abonos se hizo durante. la administración de don Diego Manuel Chamorro, tocándole
al Vice"'-Presidente, encargado de la Presidencia don Bartolo Martínez
hacer el último abono en 1924, quedando otra vez la empresa en poder de la
nación.
El vapor "Victoria" tiene 136 pies
ingleses de eslora, 28 pies de ancho, seis pies de calado, capacidad para 150
tonelada_ medida inglesa y comodidad para. 75 pasajeros en primera clase y 75
en segunda, dos calderas tipo locomotora de 80 caballos de fuerza cada una, dos
hélices. Sus máquinas son del tipo compound muy buenas y su andar es de siete
millas por hora, término medio. Durante su larga existencia h&. quemado
tres clases de combustible para su propulsión; el carbón de piedra para su
viaje desde Wilmington, Delaware hasta el Lago de Nicaragua, leña en seguida,
por muchos años y petróleo crudo en los últimos veinticinco años o más.
Durante este tiempo también, como es natural, ha
habido necesidad de hacerle varias reparaciones 1 la primera vez en el año de
1889, que se intentó la construcción del Canal por Nicaragua; después en 1905
que la empresa ya pertenecía a la Nación y era manejada por el ingeniero Julio
Wiest, por contrato con el Gobierno, y por último, en el año de 1920 y parte de
1921, que la empresa era compañía americana, cuyas acciones pertenecían a la
Nación y a los Banqueros, y se le hicieron reparaciones tales que al barco casi
puede decirse fue reconstruido. Estas reparaciones fueron las de cambiarle todas
las planchas bajo de la línea de flotación y la obra muerta de madera; se le
instalaron dos nuevas calderas y se le hizo una reparación general a la
maquinaria.
En el año de 1893, cuando los partidos históricos,
conservador y liberal, se levantaron en armas por asunto Re eleccionario contra
el Presidente de la República, Dr. Roberto Sacasa, el vapor fue asaltado y tomado
por los revolucionarios estando atracado al muelle de Granada, sirviéndoles en
el trasporte de tropas entre los puertos del lago y durante la revuelta fue
encallado en un arrecife cerca de las isletas no lejos de Granada, sin saberse
si fue o no fue intencionalmente.
Durante el largo régimen del General José Santos
Zelaya, al que por su continuismo se le hicieron muchas revoluciones, fue
varias veces asaltado y tomado por los opositores al sistema. En el año de 1897
el "Victoria" fue capturado de sorpresa por los revolucionarios mientras
estaba a orillas del muelle de Granada, pero fue enseguida abandonado por haber
fallado la toma del cuartel de Granada. En el año de 1903, inmediatamente
después de arribar el "Victoria" al puerto de San Ubaldo, en su
'viaje ordinario y de ser amarrado al muelle, fue asaltado y capturado por el
General Emiliano Chamorro y unos pocos revolucionarios, que aparentando unos
ser pasajeros y otros escondidos en una bodega, sorprendiera la fuerte guardia
que lo custodiaba; salieron en seguida en busca del vapor "11 de
Julio" y al divisarlo ya cerca del muelle de Granada se dirigieron directamente
a él abordándolo y llevándoselo a remolque a la isla "Zapatera" donde
fue remendado y el "Victoria" armado én guerra sin cañones.
Esta revolución se llamó la del Lago por haberse
posesionado los revolucionarios de las islas Ometepe y Zapatera dominando todo
el lago. Poco tiempo después el "Victoria" y el "11 de
Julio" sostuvieron combate naval frente a la isla Zapatera con el vapor
"9:3" que el gobierno había trasladado del Lago de Managua al de
Nicaragua y el vapor de río "Hollembeck", que aunque solamente calaba
dos pies pudo, en tiempo de calma chicha, entrar al lago y navegar en él, sin
contratiempo alguno y aun entrar a combate durante el cual un disparo de cañón
de éstos cayó sobre órgano vital del "Victoria" dejándolo al garete,
por lo .que tuvo que rendirse a los contrarios.
En esta la época que atrás he mencionado, el omnipotente
"Victoria" perdió, aunque por poco tiempo, su hegemonía en el Gran
Lago. Por el año de 1940 circuló la noticia de que el Presidente General Anastasio
Somoza había comprado en los Estados Unidos de América un yate de lujo a un
millonario neoyorquino, para su uso particular en viajes a sus haciendas en la
isla de Ometepe, que llegaría a Corinto, vía Canal de Panamá, y de allí seria transportado
por ferrocarril al Lago de Nicaragua. Más luego se dijo que se había desistido
de esa idea por ser el gasto muy fuerte y que llegaría a San Juan del Norte
para subir el río San Juan. Así se hizo, pero fue fardado el viaje por las
dificultades que se presentaron para subir los raudales y en el de El Castillo,
que es el más largo y fuerte, cuentan los exagerados operarios que el vaporcito
lo subió fuera del agua en zancos, tardando en este raudal varios meses y en todo
el proyecto como un año. El gasto que ocasionó este traslado de San Juan del Norte
al Lago de Nicaragua dicen que fue considerable y se cree que fue mayor que el
que hubiera costado vía Canal de Panamá.
Ya en el lago circuló la noticia que la empresa del
ferrocarril era la verdadera dueña del yate y se le dio el nombre de "General
Somoza"; como era de lujo tuvo que ser convertido en vaporcito para
pasajeros y de construirle, un segundo piso lo que causó que su centro de
gravedad se elevara demasiado y lo dejara peligroso para la navegación en lago agitado
o borrascoso. Puesto al servicio público jamás pudo competir con nuestro viejo
conocido, por su falta de comodidad y otros defectos; era sí más veloz que el "Victoria"
pero más pequeño.
Pasaron varios meses y en cierto día que dirigiéndose
el "Victoria" en su lento pero seguro andar, en uno de sus viajes
ordinarios, hacia el muelle de Granada, y no muy lejos de éste, se aparece el
"General Sornoza" cruzándosele en frente de su ruta haciéndole piruetas
como en son de burla atenido a su mayor velocidad, pero de repente y cuando menos
lo esperaba el intruso recibe una arremetida tal del prestigiado viejo que lo
hizo llegar al fondo del lago donde permaneció en sepultura acuática por algún tiempo,
probándole de esa manera al irrespetuoso burlador que los generales no se deben
meter en asuntos de Marinería. Fueron traídos buzos y expertos del -exterior
para sacarlo de su sepultura y el buen viejo~ el "Victoria", con toda
buena voluntad prestó sus servicios ayudando a transportarlo al hospital (astillero)
de la isla Zapatera, en donde se encontró que de los restos poco se podía utilizar.
Conclusión
Precisamente en el mes de Agosto de 1947 se cumplen
65 años que el vapor "Victoria" ha estado prestando servicios inmensos
a la Nación eh el desarrollo agrícola y comercial entre los departamentos
ribereños y con la Cosía Atlántica de la República, y en tantos años de activo movimiento
no le ha ocurrido accidente fatal alguno, en el desempeño de su cometido, que
valga la pena de referirse. Además de sus muchos años de arduo trabajo continúa
como siempre dando sus buenos servicios.
¡Bien merece el vapor "Victoria" un diploma
honorífico de la Nación! Y en lo porvenir al hablar o recordar al "Victoria",
hay que recordar también al que lo concibió en su mente y lo mandó a construir,
a aquel culto y fino caballero que en vida se llamó Francisco Alfredo Pellas.
ADOLFO CARDENAS
![]() |
Don
Julio Martinez con su esposa Alicia Gallegos en el Vapor Victoria sobre el Lago
Cocibolca. 1942
ODA AL VAPOR VICTORIA
Voy por tus férreos huesos,
veterano del agua.
Por tu ancla azul hecha alga y
mendrugo de los peces.
Por tu sueño oxidado de volver al
Océano
y por tu remendada barriga de
cetáceo.
Viejo Victoria nuestro de negra chimenea que fumas una historia vital, mediterránea.
¡Oh lobo de bigotes sin tacha en las cantinas
marineras y alegres de San Jorge y
San Carlos.
Por tus rotas cadenas hoy elevo este canto.
Por tus rojas calderas de leños tropicales.
Por tus aventureros de vida
miserable
y por tus sucias putas que viajan
en segunda.
Por ti que desafiaste la injuria
del pasaje
Al más constante que el Rex, más
patriota que el
Vapor Victoria lento, sordo, altivo
y único.
Tortuga que navegas en un mareado espejo.
Bremen Conozco tus amores de islas
adolescentes,
papá de los impulsos viajeros de mi
sangre.
Tus noches tempestuosas al doblar
Zapatera
y tu feliz pitazo llegando a
Moyogalpa.
Sigo tu itinerario de lucios tiburones.
Busco las tijeretas que posan en tu mástil.
La Rosa de tus Vientos, tu timonel nativo.
Tu Capitán y Contador improvisados
Por tu proa que rompe a las
vírgenes olas,
las sirenas del agua tu senectud
anhelan.
Por tus bodegas llenas de frutos de
la tierra,
mujeres de las islas sacrifican sus
senos.
Porque tú representas nuestro afán
navegante
al correr de los años y al pasar de
los meses.
Porque al ir o al volver de
Granada, has sentido
los signos misteriosos con que se
hacen nuestros puertos.
Por tu noble cojera, por tu voz grave y ronca.
Por tu gloria lacustre, quedas en
mi recuerdo
tatuado con luceros y estrellas
afiladas,
Almirante de los Lagos
Nicaragüenses.
Mas el día de tu último viaje hacia
la muerte,
cuando atraques al muelle del
llanto y del silencio,
¿quién brindará en la cuenca de tu
casco vacío
el licor de este canto derramado a
los vientos?
Alberto Ordoñez Arguello





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