Pintura del encuentro entre Gil Gonzáles y el Cacique Nicaraghuac

Pintura del encuentro entre Gil Gonzáles y el Cacique Nicaraghuac
Pintura de Juan Fuchs, un artista con alma nicaragüense "El encuentro entre Gil Gonzáles y el Cacique Nicaragua"

martes, 16 de abril de 2024

Cronistas GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO Y VALDÉS

 

 


GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO Y VALDÉS

 



  
Se debe a Gonzalo Fernández de Oviedo nombrado Cronista Oficial de Las Indias en 1532, la más completa relación sobre la Nicaragua indígena al tiempo de la conquista española. Oviedo escribió: "En la provincia de Nicaragua, en la ciudad de León, hacen los cristianos tinta muy buena para escribir, con la fruta de ciertos árboles .

Hombre de ilustración, aunque a veces apasionado y controversial, manejó la pluma sin escatimar tinta, pasando de un tema  a otro, presentando desde la acuciosa narrativa a la simpleza anecdótica según las ideas y memorias que fluían a su mente al  momento de escribirlas. Incorporó en sus crónicas la vivencia personal, así como algunos expedientes levantados por otros observadores, sobre la geografía, la etnología y la historia natural que cuidadosamente advirtió y detalló como testigo presencial; dejó una descripción de Nicaragua más completa que la de los otros  cronistas que visitaron el país en aquellos tiempos.

Nacido en Madrid, Oviedo vivió de 1478 a 1557. Testigo, por lo tanto, del naciente poderío español, interpreto la empresa conquistadora con un sentido universalista; en efecto: mucho antes de concluir su agitado itinerario, concibió los acontecimientos de su época como ejemplos de la superioridad española asistida por la Providencia para la realización  que el creía próxima e inevitable de la unidad política y religiosa del mundo bajo la corona de su Cesar, el emperador Carlos V1. .

Esta es la perspectiva que debemos tomar en cuenta para entender el desprecio de Oviedo hacia el indio, a quien consideraba sin plenitud racional, moralmente imperfecto, satánico y digno de tratar se cómo bestia. Todo ello sostenía por la incapacidad que demostraba para ingresar al imperio católico. Así se explica que nadie como el, entre sus contemporáneos, haya llegado a expresar ese desprecio.

Llaman la atención los señalamientos que hace el Cronista sobre la riqueza natural y abundancia del territorio, la densa población aborigen de variadas lenguas y el sistema de organización estratificada bajo el mandato de un consejo de ancianos o de caciques, donde la religión, la milicia y el comercio parecen haber sido las actividades más sobresalientes de la sociedad indígena.

La mas importante para la historia es la que se refiere al descubrimiento de Nicaragua emprendido por Gil González Dávila y que, además de ser bastante desconocida, aporta un hecho excluido por González Dávila en sus cartas de 1524.

Dicho conquistador envió precisamente una carta a Oviedo, en la que le narra en forma mas completa su expedición, logrando el cronista aprovecharla al máximo y rescatar lo que podría llamarse el primer "go-home" de la historia de Hispanoamérica.  Y fue el siguiente: a raiz de su derrota por las huestes de González Dávila, los nicaraguas le dijeron al invasor: teba, teba, xuja, toya, toya, (esta bien, ándate, rápido, rápidamente) mientras el capitán español se vio obligado a desalojar el territorio. –

Más el mérito principal de Oviedo,  reside en haber suministrado un inapreciable material antropológico de las culturas prehispánicas del Pacifico de Nicaragua: efectivamente, incorporo a las páginas de su Historia  transcribió el diálogo que el fraile mercedario Francisco de Bobadilla sostuviera con varios caciques de la provincia indígena de Nicaragua, entendiéndose por tal, en aquel entonces, el área ubicada en el actual istmo de Rivas, junto al gran lago, que estaba poblada por indios de habla náhuat-o 'mexicana corrupto', como mal entendieron los cronistas-que hablan arribado varios siglos atrás procedentes del altiplano de México.

 visito una crianza de puercos cuidada por perros matadores de tigres negros, que tenían dos españoles en la costa del Mar Dulce, hallo un pez vela (pez sierra) muerto en la misma costa de dicho Mar, lo que le confirmo que el ultimo se comunicaba con el Atlántico.

Capitulo interesante es aquél donde Oviedo se refiere a los ritos, ceremonias y festividades realizadas por los pobladores nativos de Nicaragua y Nicoya, en conmemoración de fechas religiosas y la recolección agrícola, con bailes, cantares, juegos y borracheras con chicha de maíz. El Cronista los describe con muchos detalles e í1ustra algunos de ellos en su Historia General y Natural de las Indias. las ceremonias de sacrificios humanos, antropofagia ritual y otras supercherías practicadas por los indios, a las cuales también se refiere, parecen haber perdurado en la clandestinidad por algún tiempo después de consolidada la conquista.

Oviedo no parece desperdiciar ocasión para condenar a unos españoles y absolver a otros. Saltando de uno a otro tema se refiere en un mismo capítulo a la ligereza en las costumbres de las mujeres casaderas, las asambleas para el buen gobierno, los frutos y fauna de la tierra, las artesanías indígenas, la explotación minera por los españoles, las brujerías y temores de los indios y los adornos y ornamentación que estos usaban. A todo señala como el viajero que no queriendo omitir nada de su narración a sus atentos escuchas la va adornando con las imágenes exóticas que de improviso asaltaron su memoria.

Finalmente pudiera firmar estas palabras de Rubén Darío: "En Oviedo supe de nuestra tierra antigua y de sus encantos originales.

 

FRAY JUAN DE TORQUEMADA, MONARQUÍA INDIANA, LIBRO

A continuación copiamos lo que él escribió :

Según se platica entre los naturales de esta tierra, mayormente los viejos, dicen que los indios de Nicaragua, y los de Nicoya, que por otro nombre se dicen mangues, antiguamente tuvieron su habitación en el despoblado de Xoconochco, que es en la gobernación de México. Los de Nicoya, descienden de los chololtecas. Moraron hacia la sierra, la tierra adentro, y los nicaraguas, que son ya de Anáhuac, mexicanos, habitaron hacia la  costa del Mar del Sur. La una y la otra eran muy gran multitud de gente; dicen que habrá siete u ocho edades o vidas de  viejos, y éstos que vivían larga vida hasta venir a ser muy ancianos, que vivían tanto que, de viejos, los sacaban al sol .

Resumiendo en seguida la ulterior información que recogió Torquemada de los ancianos indígenas informantes, cabe añadir estos datos: los que emigraron hacia el rumbo de Nicaragua se habían visto acometidos por un grupo de olmecas. Obviamente -añadimos por nuestra cuenta- se trata aquí de los llamados "olmecas históricos". Como lo han señalado varios investigadores, entre ellos Jiménez Moreno, los olmecas ocuparon, hacia el año 800, la región de Cholula.30 Esos olmecas -nos dice Torquemada- vinieron del rumbo de México y llegaron a someter en Xoconochco y Tecuantepec a los nicaraos que allí se habían establecido. :listos, viéndose en grande aflicción, por consejo de sus sacerdotes reanudaron su marcha. Pasaron por la tierra de Quauhternallan. "De esta generación son los que en la nación de Quauhternallan, llaman pipiles, como son los pueblos que llaman los ezalcos" los del lzalco en El Salvador. Finalmente, está el grupo de los que llegaron a Nicaragua, "cerca de una mar dulce, que tiene a vista una isla, en la cual hay dos sierras altas redondas", es decir, a la región del istmo de Rivas, junto al gran lago de Nicaragua. Este testimonio de Torquemada ha sido objeto de análisis y comentarios por parte de distintos investigadores.

 

 

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