GONZALO
FERNÁNDEZ DE OVIEDO Y VALDÉS
Se debe a Gonzalo Fernández de Oviedo nombrado Cronista Oficial de Las Indias en 1532, la más completa relación sobre la Nicaragua indígena al tiempo de la conquista española. Oviedo escribió: "En la provincia de Nicaragua, en la ciudad de León, hacen los cristianos tinta muy buena para escribir, con la fruta de ciertos árboles .
Hombre de ilustración, aunque a veces apasionado y
controversial, manejó la pluma sin escatimar tinta, pasando de un tema a otro, presentando desde la acuciosa
narrativa a la simpleza anecdótica según las ideas y memorias que fluían a su
mente al momento de escribirlas. Incorporó
en sus crónicas la vivencia personal, así como algunos expedientes levantados
por otros observadores, sobre la geografía, la etnología y la historia natural
que cuidadosamente advirtió y detalló como testigo presencial; dejó una
descripción de Nicaragua más completa que la de los otros cronistas que visitaron el país en aquellos
tiempos.
Nacido en Madrid, Oviedo vivió de 1478 a 1557. Testigo, por
lo tanto, del naciente poderío español, interpreto la empresa conquistadora con
un sentido universalista; en efecto: mucho antes de concluir su agitado
itinerario, concibió los acontecimientos de su época como ejemplos de la
superioridad española asistida por la Providencia para la realización que el creía próxima e inevitable de la
unidad política y religiosa del mundo bajo la corona de su Cesar, el emperador
Carlos V1. .
Esta es la perspectiva que debemos tomar en cuenta para
entender el desprecio de Oviedo hacia el indio, a quien consideraba sin
plenitud racional, moralmente imperfecto, satánico y digno de tratar se cómo
bestia. Todo ello sostenía por la incapacidad que demostraba para ingresar al
imperio católico. Así se explica que nadie como el, entre sus contemporáneos,
haya llegado a expresar ese desprecio.
Llaman la atención los señalamientos que hace el Cronista
sobre la riqueza natural y abundancia del territorio, la densa población
aborigen de variadas lenguas y el sistema de organización estratificada bajo el
mandato de un consejo de ancianos o de caciques, donde la religión, la milicia
y el comercio parecen haber sido las actividades más sobresalientes de la
sociedad indígena.
La mas importante para la historia es la que se refiere al
descubrimiento de Nicaragua emprendido por Gil González Dávila y que, además de
ser bastante desconocida, aporta un hecho excluido por González Dávila en sus
cartas de 1524.
Dicho conquistador envió precisamente una carta a Oviedo, en
la que le narra en forma mas completa su expedición, logrando el cronista
aprovecharla al máximo y rescatar lo que podría llamarse el primer
"go-home" de la historia de Hispanoamérica. Y fue el siguiente: a raiz de su derrota por
las huestes de González Dávila, los nicaraguas le dijeron al invasor: teba,
teba, xuja, toya, toya, (esta bien, ándate, rápido, rápidamente) mientras el
capitán español se vio obligado a desalojar el territorio. –
Más el mérito principal de Oviedo, reside en haber suministrado un inapreciable
material antropológico de las culturas prehispánicas del Pacifico de Nicaragua:
efectivamente, incorporo a las páginas de su Historia transcribió el diálogo que el fraile
mercedario Francisco de Bobadilla sostuviera con varios caciques de la
provincia indígena de Nicaragua, entendiéndose por tal, en aquel entonces, el
área ubicada en el actual istmo de Rivas, junto al gran lago, que estaba
poblada por indios de habla náhuat-o 'mexicana corrupto', como mal entendieron
los cronistas-que hablan arribado varios siglos atrás procedentes del altiplano
de México.
visito una crianza de
puercos cuidada por perros matadores de tigres negros, que tenían dos españoles
en la costa del Mar Dulce, hallo un pez vela (pez sierra) muerto en la misma
costa de dicho Mar, lo que le confirmo que el ultimo se comunicaba con el
Atlántico.
Capitulo interesante es aquél donde Oviedo se refiere a los
ritos, ceremonias y festividades realizadas por los pobladores nativos de Nicaragua
y Nicoya, en conmemoración de fechas religiosas y la recolección agrícola, con
bailes, cantares, juegos y borracheras con chicha de maíz. El Cronista los
describe con muchos detalles e í1ustra algunos de ellos en su Historia General
y Natural de las Indias. las ceremonias de sacrificios humanos, antropofagia
ritual y otras supercherías practicadas por los indios, a las cuales también se
refiere, parecen haber perdurado en la clandestinidad por algún tiempo después
de consolidada la conquista.
Oviedo no parece desperdiciar ocasión para condenar a unos
españoles y absolver a otros. Saltando de uno a otro tema se refiere en un
mismo capítulo a la ligereza en las costumbres de las mujeres casaderas, las
asambleas para el buen gobierno, los frutos y fauna de la tierra, las artesanías
indígenas, la explotación minera por los españoles, las brujerías y temores de
los indios y los adornos y ornamentación que estos usaban. A todo señala como
el viajero que no queriendo omitir nada de su narración a sus atentos escuchas
la va adornando con las imágenes exóticas que de improviso asaltaron su
memoria.
Finalmente pudiera firmar estas palabras de Rubén Darío:
"En Oviedo supe de nuestra tierra antigua y de sus encantos originales.
FRAY JUAN DE TORQUEMADA, MONARQUÍA INDIANA, LIBRO
A continuación copiamos lo que él escribió :
Según se platica entre los naturales de esta tierra,
mayormente los viejos, dicen que los indios de Nicaragua, y los de Nicoya, que
por otro nombre se dicen mangues, antiguamente tuvieron su habitación en el
despoblado de Xoconochco, que es en la gobernación de México. Los de Nicoya,
descienden de los chololtecas. Moraron hacia la sierra, la tierra adentro, y
los nicaraguas, que son ya de Anáhuac, mexicanos, habitaron hacia la costa del Mar del Sur. La una y la otra eran
muy gran multitud de gente; dicen que habrá siete u ocho edades o vidas de viejos, y éstos que vivían larga vida hasta
venir a ser muy ancianos, que vivían tanto que, de viejos, los sacaban al sol .
Resumiendo en seguida la ulterior información que recogió
Torquemada de los ancianos indígenas informantes, cabe añadir estos datos: los
que emigraron hacia el rumbo de Nicaragua se habían visto acometidos por un
grupo de olmecas. Obviamente -añadimos por nuestra cuenta- se trata aquí de los
llamados "olmecas históricos". Como lo han señalado varios
investigadores, entre ellos Jiménez Moreno, los olmecas ocuparon, hacia el año
800, la región de Cholula.30 Esos olmecas -nos dice Torquemada- vinieron del
rumbo de México y llegaron a someter en Xoconochco y Tecuantepec a los nicaraos
que allí se habían establecido. :listos, viéndose en grande aflicción, por
consejo de sus sacerdotes reanudaron su marcha. Pasaron por la tierra de
Quauhternallan. "De esta generación son los que en la nación de
Quauhternallan, llaman pipiles, como son los pueblos que llaman los
ezalcos" los del lzalco en El Salvador. Finalmente, está el grupo de los
que llegaron a Nicaragua, "cerca de una mar dulce, que tiene a vista una
isla, en la cual hay dos sierras altas redondas", es decir, a la región
del istmo de Rivas, junto al gran lago de Nicaragua. Este testimonio de
Torquemada ha sido objeto de análisis y comentarios por parte de distintos
investigadores.

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